domingo, agosto 24, 2008

Entremeses literarios para mentes hambrientas.

- Siempre he querido ir a un país donde haya lluvia pero nunca lo he hecho, y ahora….está ya duro el alcacer para zampoñas.
Aquí han pasado años y años sin caer una gota, y mi mujer y yo sembrando cebada como estúpidos, esperando algún milagro….Un verano se secó todo y tuvimos que sacrificar las bestias. Un borrico que compré al acabar la guerra se murió también. No se puede usté imaginar lo que fue aquello….

La llanura humea en torno a nosotros. Una banda de cuervos vuela graznando hacia Najar. El cielo sigue imperturbablemente azul. El canto de las cigarras brota como una sorda protesta del suelo.

- Nosotros sólo vivimos de las tunas. La tierra no da para otra cosa. Cuando pasamos hambre nos llenamos el estómago hasta atracarnos. ¿Cuántas dijo que se comía usté?
- No sé, docenas.
- En casa hemos llegado a tomar centenares. El año pasado, antes que mi mujer cayera enferma, le dije “come, haz igual que yo, a ver si reventamos de una vez”, pero los pobres tenemos el pellejo muy duro.

El Viejo parece verdaderamente desesperado y, como hace ademán de levantarse y escampar, me incorporo también.

- ¿A cuanto las vende usted? –digo.

El viejo vuelca las tunas por el suelo y se mira las alpargatas.

- No se las he vendido, se las he regalado.

Torpemente saco un billete de la cartera.

- Es una caridad –dice el viejo enrojeciendo- me da usté una limosna.

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Por primera vez desde que recorro el país se me ocurre que los almerienses nunca han sido protagonistas de su historia, sino más bien comparsas, resignados y mudos. Ocupada sucesivamente por fenicios, cartagineses, romanos, visigodos, Almería conoció un breve periodo de esplendor durante los albores de la dominación musulmana. “Cuando Almería era Almería –dice un proverbio que los ancianos repiten melancólicamente- Granada era su Alquería”. Desde su conquista por los reyes católicos la región ha sufrido una ininterrumpida y patética decadencia. La monarquía española le envió sus gobernadores y alcaldes, pero Almería no se integró verdaderamente en España.(…)
Colonizada por el poder centralista de los borbones, Almería fue descuidada por reyes, ministros, reformadores, escritores.(…)
Como siempre, continuó ofrendando sus hijos al país –almerienses pequeños, de facciones terrosas, pelo oscuro y mirada centelleante. Nunca habían sido grandes conquistadores como los castellanos o los extremeños, navegantes intrépidos como los gallegos o los vascos, ni comerciantes de fortuna como los sevillanos o los catalanes. Su aportación fue casi siempre anónima. Formaron la callada tripulación de los galeones, la sufrida tropa de los ejércitos, la mano de obra obscura y abnegada.(….)

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Hablaban monótonamente, como si salmodiaran una letanía, y yo tenía que hacer un esfuerzo para escuchar. Quería decirles que, si éramos pobres, lo mejor que podíamos desear era también ser feos, que la belleza nos servía de excusa para cruzarnos de brazos y que para salir de nosotros mismos debíamos resistir la tentación de sentirnos tarjeta postal o pieza de museo.
Por eso me gusta Almería. Porque no tiene Giralda ni Alambra. Porque no intenta cubrirse con ropajes ni adornos. Porque es una tierra desnuda, verdadera….
Pero ellos seguían hablando de canto y de toros, de sol y gachís, y agarré la botella de jumilla. La tempestad había desfogado su cólera y yo seguía a cuestas con la mía, y el corazón me latía con fuerza y la sed me quemaba la garganta. Bebí un vaso y otro y otro y otro y el dueño de la taberna me miraba y, al acercarse a servirme otra botella me enjugué la cara y le dije:

- Es una gota de lluvia.
Campos de Níjar - Juan Goytisolo

2 Opinen. que es gratis :

Lenina dijo...

Esa descripción de tu tierra es maravillosa. El sentimiento de desolación, resignación, y al mismo tiempo orgullo y pasión. Es un conmovedor pasaje literario.

Jaime dijo...

Y más si lo has vivido, si has escuchado a tus padres y abuelos cpontarte cosas parecidas.....es desgarrador.