Tiempo para los poetas - Ibn Gabirol
EL DIA DE L A PARTIDA
El día de la partida se consumieron mis ojos con el llanto
y por la noche mi llanto inundó mi lecho.
Si recuerdo a mis amigos, en vano me consuelan,
Si los llamo no me responden.
Se pararon y me miraron las estrellas del firmamento,
Pues temblaron todas ante el sonido de mi queja.
Para mí, la enfermedad de la separación es la más dura de todas,
En el momento de recordar, el remedio despierta mi turbación.
Mi padre, cuando se marchó, me dejó solitario,
Se llevó mi corazón para sí, cortó mi pensamiento.
¿Cómo viviré sin él? Mi alma se ha consumido tanto
por él, que casi no se ve mi cuerpo.
¿Cómo consigue el destino hacer lo que planea?
Ha forzado mi cerca, ha derribado mi tapia.
Una paloma zurea entre los árboles aromáticos
Pero no se lamenta por su vagar, sino por mi queja.
¿QUÉ TE PASA ALMA MÍA?
¿Qué te pasa alma mía, que has quedado
Callada como un rey en cautiverio?
Las alas de la alegría has recogido
Y vas arrastrando el ala de las penas.
¿Cuánto tiempo estará tu corazón en duelo?
¿Hasta cuándo seguirás vertiendo lágrimas?
LA NOCHE SE REVISTIÓ.
La noche se revistió coraza de tinieblas,
La atravesó el trueno con la lanza del rayo;
Revoloteaba el relámpago por el cielo
Como si se riera de su mandato,
Extendía sus alas el murciélago;
Volaban los cuervos de la tiniebla al verlo.
Dios puso coto a mis pensamientos,
Sin dejar que se realizaran mis íntimos deseos;
Quedó atado con sogas tenebrosas mi corazón,
Tratando de levantarse como guerrero acorralado;
y estando yo, amigos míos, aguardando esperanzado
la luz de la luna, en densa oscuridad la cambió,
como si las nubes tuvieran envidia de mi alma,
y por eso apartaran de mí su luminaria;
espero ansioso que su rostro muestre, para alegrarme
como un siervo al que su señor recuerda.
Cuando lucha el hombre, se quiebra su lanza,
y cuando corre, vacila su pie.
Al hombre se le adhieren las desgracias
Aunque fije su morada en las estrellas.
DOLORIDOS Y CONSUMIDOS.
Doloridos y consumidos están mis ojos.
Tu ira soportaré, enmudeceré como una oveja.
Tal vez mi desdicha sirva
Para que mi falta sea perdonada.
Por tu misericordia no te humilles,
Ya fuiste golpeado y ofendido.
Un corazón contrito y humilde
Aguarda noche y día tu liberación,
¡Dios celoso!
Ciertamente estoy hastiado de mi vida,
Se llena de tu temor.
Estoy herido en mis mejillas
y llorando ante ti.
Mis lágrimas, Dios mío,
recoge en tu odre.
Tu reino a mis ojos
se descubre y te doy las gracias.
TÚ VIVES
Tú vives, y no desde un tiempo fijado
ni desde un momento conocido.
Tú vives, mas no con espíritu y alma,
pues Tú eres alma para el alma.
Tú vives, pero no como la vida del hombre,
comparable con la vanidad,
y que termina en polilla y gusanos.
Tú vives, y el que alcance tu misterio
hallará placer eterno.
LO QUE TÚ DESPRECIAS.
Lo que tú desprecias, yo amo.
lo que tú amas, yo desprecio.
Lo que tú te alejas, yo me acerco.
Lo que tú te acercas, yo me alejo.
Lo que tú prohíbes, yo permito.
Lo que tú permites, yo prohíbo.
Prefiero el mal al bien.
La mentira al decir verdad.
Me volví hacia los jactanciosos y los hundidos en la mentira,
tras la ganancia injusta marcha mi corazón.
Fui castigado con tu ley, rechacé cumplir tus reglas,
desprecié tu palabra, desdeñé tus justos decretos.
Quebranté l a alianza, rompí la norma,
sembré iniquidad, labré desventura.
Urdí mentira, decreté calumnia,
mentí, desprecié, me llené de culpa.
Atraqué, cerré sobre mí las puertas del arrepentimiento,
encerré mi pecado, urdí la falsedad.
Corrí tras la corrupción, anhelé la depravación,
equivoqué mi retozo, transgredí, agrandé mi crimen capital.
Pequé, me resbalé, torcí el derecho, quebranté
todos los mandamientos.
Más Él no me ha dado mi merecido.













