En los orígenes, dadaismo y surrealismo van de la mano. El fotógrafo y pintor norteamericano Man Ray (1890-1976) firma "Le retour de la raison" (1923), un cortometraje de tres minutos realizado con fotomontajes al modo del “cadáver exquisito”, es decir, mediante la libre y arbitraria asociación de imágenes creadas con chinchetas, cerillas, tizas, tiras de papel, sal y pimienta espolvoreadas sobre el celuloide. El fracaso de su exhibición pública en una sesión organizada por Tristan Tzara se considera la muerte del dadaísmo y el surgimiento del surrealimo en el que el propio Man Ray sitúa su “Emak Bakia (1926) y, posteriormente, “Létoile de mer” (1929), una versión onírica de un poema de Robert Desnos sobre la mujer.
Man Ray : le retour à la raison
René Clair (1898-1981) rueda desde 1924 hasta los años 60, por lo que participa en diversas estéticas, desde el impresionismo, el Dadá y el surrealismo al realismo poético. París dormido (Paris qui dort, 1924) es un mediometraje donde refleja la vida de la ciudad intercalando figuras estáticas y un montaje rápido, se vale de estereotipos del cine fantástico y policiaco, y hay elementos surrealistas en la trama: un científico que inventa un rayo con el que paraliza la vida de la ciudad.
Entreacto (Entr´act, 1924), una de las obras más significativas de las vanguardias, considerada como antología del dadaísmo, trata de combinar la fascinación de la imagen, la búsqueda de sensaciones y la expresión de sentimientos en un montaje rítmico de imágenes absurdas que rompe con la lógica temporal. Estaba concebida como complemento visual para un ballet de Eric Satie y en ella tuvieron distintas participaciones Francis Picabia, Man ray y Marcel Duchamp.
René Clair - Paris qui dort (1925) part 2 of 5
Entr'acte (Entreato)
El artista plástico Marcel Duchamp (1887-1968) realiza Anemic cinema (1925) en su única incursión cinematográfica. Se trata de un cortometraje, en el que colabora Man Ray, cuyas imágenes son círculos descentrados y en espiral que giran gracias a un dispositivo especial. Algunos discos tienen inscripciones de texto, mientras otros crean una pura ilusión. Pero esta película ya anticipaba el surrealismo, un movimiento que surge por disidencia dentro del grupo Dadá cuando se valoran otros aspectos de la creación.
Marcel Duchamp - Anemic Cinema
Uno de los textos considerados fundacionales del surrealismo y basado en la escritura automática es “Les champs magnétiques” que Breton y Soupault publicaron en 1910. El surrealismo se presenta a sí mismo no como una nueva estética o una nueva propuesta literaria, sino nada menos que como medio de liberación total del espíritu, una revolución que ataca:
a) El orden lógico, ya que critica la racionalidad imperante en occidente heredera del cartesianismo.
b) El orden estético, al lanzar sus diatribas contra el “buen gusto” burgués.
c) El orden moral, con su rechazo de la sociedad burguesa y sus valores incuestionados.
A modo de definición de diccionario, Breton indica en el “Manifiesto” que el surrealismo es el “automatismo psíquico puro por el cual nos proponemos expresar, sea verbalmente, sea por escrito o de cualquier otra manera, el funcionamiento real del pensamiento. Dictado del pensamiento en ausencia de cualquier control ejercido por la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral”. En el fondo, se trata de hacer valer el lado oscuro de la vida - a saber: el azar, lo esotérico, lo pulsional, lo onírico-, de forma que la realidad se define por el sueño libre, por la imaginación sin cortapisas del subconsciente.
El compromiso sociopolítico del artista pronto creó tensiones entre el grupo surrealista; hubo quien se alineó con el comunismo, como ideología que aglutinaba el rechazo del capitalismo, y quien renunció a apoyar cualquier ideología o sistema.
En los años treinta, cuando ante la ascensión de los fascismos se crean coaliciones políticas nucleadas por los partidos comunistas, tiene lugar la crisis definitiva del movimiento.
El cine estrictamente surrealista exigiría llevar al lenguaje cinematográfico el método del automatismo psíquico, la destrucción de toda causa y consecuencia, del flujo temporal, es decir, de toda narratividad. Es por ello que el número de títulos sea tan escaso y hubo cineastas, como René Clair, que rechazaron totalmente la posibilidad de un cine surrealista. En un sentido más amplio, encontramos un cine que, en distintas claves, entronca su temática en la del surrealismo, como es el del Buñuel posterior a “La edad de oro”. En este sentido hay que insistir en que el cine no es el primero ni el principal modo de expresión de los surrealistas, quienes estuvieron más interesados por la pintura, la literatura y la política. Como antecedente puede señalarse “Filmstudie” (1926) de Hans Richter, quien señalaba que aceptaba la etiqueta de surrealista “en tanto que dejaba penetrar lo onírico en el reino del arte (…) Me negaba a buscar un significado a todo esto. Dejaba simplemente a las ideas formarse y desarrollarse en un estado, por así decir, virginal del sueño, y me abandonaba con gusto a las espontánea irregularidad de este sueño”.
Hans Richter : Filmstudie
El filme fundador der surrealismo cinematográfico es “la concha y el reverendo” (La coquille et le clerygman, Germaine Dulac,1927), obra de una cineasta que luego transitó otros caminos y cuya adscripción a este movimiento se atribuye al guión de Antoine Artaud, quien consideraba que “si el cine no estaba hecho para traducir los sueños, entonces el cine no existe”.
La Coquille et le clergyman 1
Artaud polemizó con Dulac, probablemente porque el feminismo y la estética romántica preciosista de la película no le gustaron.hay secuencias eróticas en las que pudieron inspirarse Buñuel y Dalí para “Un perro andaluz”. También hay una manipulación del tiempo similar a la de esta película; sin embargo tanto “la concha y el reverendo” como “le sang d´un poète”(jean Cocteau, 1930) que también puede considerarse como surrealista, fueron rechazadas por el grupo.
Le Sang d´un Poete, Kapitel 6
Las dos películas de referencia del cine surrealista son: “un perro andaluz” y “la edad de oro”, ambas dirigidas en Francia por Luis Buñuel con guión suyo y de Salvador Dalí. Cuando Buñuel acude a París, pronto encuentra en los surrealistas unas preocupaciones similares a las suyas, en particular la “locura por los sueños”: imágenes reiteradas en el duermevela, recuerdos vagos de hechos soñados que, más acá de la imaginación fantástica, son auténtica realidad, como lo había puesto de manifiesto el freudismo. Breton explicita esa deuda: “Toda la enseñanza de Freíd, que, cada vez más, era, en este terreno, nuestro guía, estaba presente para indicarnos el peligro mortal de este corte, que esta escisión entre las fuerzas llamadas de la razón y las pasiones profundas, aun cuando estuvieran dispuestas a ignorarse mutuamente, hacen correr al hombre. El único recurso era, naturalmente, oponerse a las exorbitantes pretensiones de esa razón que, en nuestra opinión, había usurpado a la auténtica razón, y también sustraer a los procesos de rechazo, que les hace mucho más nocivos, los impulsos y deseos”. Del psicoanálisis, los surrealistas heredaron la relevancia de lo sexual (el deseo por encima del amor), que se expresa mediante el sueño, aunque este, desprovisto del carácter terapéutico que en el análisis tiene la verbalización de lo soñado, es un modo de aproximarse a la realidad. Sin embargo, existe una utilización cinematográfica del inconsciente en películas anteriores al cine de los surrealistas, como es el caso de “Nosferatu” ( F.W. Murnau).
Luís Buñuel participó en el grupo de Breton aunque, desde su fuerte personalidad, con independencia de criterio, por más que inicialmente se doblegara a alguna exigencia del grupo, como la retractación de publicar el la “Revue du cinéma” el guión de “Un perro andaluz”. Para él, según confesión propia, ha sido surrealista toda su vida, se trataba de “un movimiento poético, revolucionario y moral” cuyas consecuencias llegan hasta el presente. Concretamente el cineasta de Calanda cita los ataques al valor “trabajo” que iniciaron en los años veinte y que en la actualidad cuando hablamos de una “civilización para el ocio”, ya son un lugar común, o cuando en Mayo del 68 se gritaron en París viejos lemas surrealistas, como: “prohibido prohibir” y la “imaginación al poder”.
El Perro Andaluz (fragmento)
L'Age d'Or (The Golden Age) sound sequence
Como puede verse, ambos movimientos fueron muy fugaces, circunscritos a la década de los veinte, aunque lo suficientemente rompedora como para influir, consciente o inconscientemente el la forma de ver el mundo.